Sinónimos:
Eunectes notaeus COPE 1862: 70
Eunectes murinus PERACCA 1895 (nec LINNAEUS)
Eunectes wieningeri STEINDACHNER 1903
Eunectes notaeus - KAHL et al. 1980: 207
Eunectes notaeus - CEI 1993
Eunectes notaeus - LEYNAUD & BUCHER 1999: 14
Eunectes notaeus - MCDIARMID, CAMPBELL & TOURÉ 1999: 201
Se
la llama también Boa Curiyú, Curiyú o Anaconda del Paraguay.
Mide alrededor de tres metros de longitud, aunque se han encontrado ejemplares
de hasta cuatro metros con veinte centímetros.
Un ejemplar de medida estándar puede llegar a pesar hasta diez kilogramos.
Las hembras alcanzan mayor tamaño que los machos y son más corpulentas.
La cabeza es pequeña con relación al cuerpo y poco diferenciada
del cuello.
Tanto los ojos, pequeños y de pupila vertical, como las narinas, están
ubicadas en la parte superior de la cabeza, en un ángulo que le permite
al animal observar el entorno y respirar con el cuerpo y la cabeza casi del
todo sumergidos.
Carece de fosetas labiales y los dientes aglifos y numerosos decrecen gradualmente
de tamaño de adelante hacia atrás.
El cuerpo es pesado, musculoso y macizo, de forma cilíndrica, semiaplanada
dorsoventralmente.
Presenta vestigios de cintura pélvica, con un espolón a cada lado
de la cloaca. En los machos, éstos, son de mayor tamaño que los
de las hembras.
La cola es corta, roma y semiprensil.
Es el más grande de los Boinae argentinos y el tercero en tamaño
del género "Eunectes", después de la Anaconda, "Eunectes-murinus"
y la Sucurí "Eunectes-barbouri".
La cabeza presenta dorsalmente tres bandas longitudinales negras, de las cuales
las dos externas se unen en el hocico. Existe también una banda postocular
negra en cada ojo que llega hasta detrás de la comisura de la boca, En
total las líneas longitudinales de la cabeza son cinco.
El diseño dorsal consiste en una serie única de manchas o bandas
negras, con centro algo aclarado, ovaladas en sentido transversal, que se disponen
desde la nuca hasta el comienzo de la cola en número superior a cincuenta.
Estas manchas se continúan en la cola perdiendo definición.
El color puede ser amarillo, marrón amarillento o verde oliváceo.
En los flancos se disponen manchas negras, abigarradas y de forma definida.
El vientre es amarillento salpicado de manchas negras.
En las crías el diseño dorsal es el mismo, aunque las manchas
son de color negro intenso y el fondo siempre amarillo.
Su nombre vulgar deriva de "curú tijú", que significa
espuma en la garganta, y posiblemente se debe a la abundancia de saliva que
se acumula en su boca cuando traga una presa.
Se lo suele hallar en la proximidad de los grandes ríos, como el Paraná
y el Paraguay, dentro de las islas inundadas. Su hábitat ideal son los
esteros del Iberá y los de la zona chaco-formoceña, pues la vida
de este ofidio está estrechamente vinculada con el agua.
Por su adaptación a la vida acuática y porque es muy pesado, sus
movimientos en tierra son generalmente muy lentos.
La necesidad de mantener su temperatura corporal constante no es tan determinante
como en la Boa de las vizcacheras, ya que el hábitat de la Boa curidyú
es acuático y en el agua la fluctuación de temperaturas es menor
que en la tierra. La vida de la Boa curidyú se asocia con el elemento
donde desarrolla gran parte de su vida, el agua; se mantiene generalmente sumergido
con las narinas y los ojos fuera del agua, permaneciendo en reposo, listo a
sumergirse rápidamente ante cualquier peligro. Suele desplazarse en el
suelo mediante el movimiento ondulatorio típico de las culebras (este
movimiento es utilizado en momentos de gran actividad y excitación) o
por locomoción rectilínea como los grandes Vipéridos (este
movimiento es adoptado en momentos de tranquilidad), cuando no se siente acosado
por ningún peligro, se desarrolla por medio de un complejo juego de músculos
y escamas ventrales.
Como todos los Boidae, la Curidyú tiene dentadura aglifa, es decir que
sus dientes son macizos, carentes de canales conductores del veneno y sólo
sirven para retener a las presas mayores mientras las envuelve con su cuerpo
hasta que mueren y luego engullirlas.
Se alimenta únicamente de carne.
Se encuentra en los escalones más altos de la pirámide alimentaria.
Captura peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos medianos.
En el caso de los reptiles, los yacarés jóvenes son ocasionalmente
sus presas. En cuanto a las aves, no desdeña las zancudas y los anátidos.
Entre los mamíferos, sus presas comunes son los roedores no mayores que
un coipo o un pequeño carpincho.
Captura sus presas mayores por acecho o acercamiento lento, en el caso de los
peces, por persecución. Las presas mayores son rápidamente arrolladas
y muertas por constricción. Los pequeños anfibios y peces son
tragados vivos.
Las horas de mayor actividad son las de la mañana y la tarde, aunque
de noche también pueden desplazarse.
En la primavera, cuando los días se hacen más largos y templados,
comienza su período más activo que se prolonga hasta mediados
del otoño. El resto del año permanece semialetargado. Sólo
en los días muy cálidos se lo puede encontrar a orillas de un
estero enrollado en sí mismo en la forma característica de "torta".
La madurez sexual sobreviene alrededor de los cuatro años de edad y cuando
el macho alcanza, aproximadamente, un metro con sesenta centímetros de
longitud y la hembra más de dos metros con cincuenta centímetros.
El ciclo sexual es anual. Algunas hembras pueden quedar preñadas una
vez cada dos años. En Argentina las cópulas tienen lugar desde
mediados de octubre hasta fines de diciembre.
Al llegar la época de celo el macho sale en busca de la hembra. Cuando
la encuentra se desarrolla el cortejo, que puede tener lugar tanto en tierra
como en el agua, y consiste en recorrer el cuerpo de la hembra olfateándola
y estimulándola con los espolones que tienen en la zona próxima
a la cloaca. Luego arrolla la última parte del cuerpo alrededor de la
cloaca de la hembra hasta que ambas estén en contacto. Cuando la hembra
lo acepta, la penetra con uno de sus dos hemipenes.
Después de cuatro o cinco meses de gestación nacen, a fines del
verano o principios del otoño, un número variable de crías
vivas: ovoviviparismo. Pueden oscilar entre dos y veinte, pero lo más
frecuente es que sean veinte las crías nacidas.
Durante el parto, la hembra se distiende totalmente. Las crías salen
reptando de la cloaca, ayudadas por contracciones realizadas por la madre y
con el saco vitelino adherido al cuerpo.
Las crías, de coloración semejante a la de sus padres, miden al
nacer entre cuarenta y setenta y ocho centímetros de longitud, dependiendo
esto de la característica de sus padres y de la cantidad de crías
de esa camada.
La Curidyú es víctima de los yacarés adultos y también
de los felinos y las serpientes ofiófagas como la Mussurana "Clelia-clelia"
y la Ñacaniná "Hydrodynastes-gigas". Los juveniles pueden
ser depredados por las aves rapaces, zancudas y mustélidos como el Lobito
de río. Su principal predador, al igual que el de todos los Boidae es
el hombre, que las extermina para utilizar su piel en marroquinería.
Se encuentra validado por ITIS "Integrated Taxonomic Information System".
En la Argentina se encuentra en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes,
sur de Misiones, Santa Fe y Entre Ríos.
En el resto de Sudamérica habita en Brasil, el sudeste de Bolivia y el
Paraguay, siempre en las zonas próximas a las cuencas de los ríos.
En el Uruguay se lo encuentra circunstancialmente, posiblemente cuando es traído
por los embalsados del río Uruguay.